No creas en mis mentiras, no subestimes a la verdad, que un buen día comprenderemos por qué todo supo pasar.
No creas en el destino, ya que el no necesita tu fe, pero cree en mis ojos oscuros que no saben ocultar lo que ven.
Si piensas que no lo pienso, no significa que no lo haré, que mi cabello no te engañe, soy más lista de lo que vés.
Acabaremos desentendidos víctimas de un grave error. Pero ambos sabemos bien, que no existe nada mejor, que equivocarnos juntos los dos.
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