miércoles, 14 de octubre de 2009

pienso

Y el alimento de tu piel se somete a mi necesidad cambiante. Y mis ojos ocultan su verdad, no son mías las horas ni los días, no son mías las caricias de la mar.
Y si en tu suspiro me hundo, me ahogo, esclava de mi sentencia, no pienso perderme otra vez en aquella tempestad.
Mas nunca más quiero pensar que por aquél que alguna vez amé, hoy mi vida escapa de su lógica racional. Y me veré obligada a correr otra vez, mas son las ansias de perder las que me cohíben esta vez.

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